martes, 29 de noviembre de 2011
lunes, 6 de septiembre de 2010
Esto el Rock and Roll!!
lunes, 30 de noviembre de 2009
sábado, 28 de noviembre de 2009
Zombieland
Tras una extraña infeccón a causa de una hambuerguesa, la tierra se combierte en un un parque de juegos de zombis. Columbus (Jesse Eisenberg) es un joven introvertido que, gracias a las circunstancias, se cree el único habitante que todavía conserva su normalidad. Columbus, crea una serie de reglas que le permiten sobrevivr. En su solitario regreso a casa para reunirse con sus padres, que él cree vivos, se encuentra con un peculiar personaje: Tallahassse (Woody Harrelson), un asesino sin misericordia de zombis que su único objetivo es encontrar el último Twinkie en la tierra. Ambos unen fuerzas y comienzan su recorrido por la tierra infestada de zombi, cuando, de manera fortuita, encuentran a dos sovbrevivientas más: Wichita (Emma Stone) y Little Rock (Abigail Breslin), que se les unnen en la busqueda de la tierra libre de zombis.

La película
Night of the living dead (1968) fue la primera película exitosa en donde los protagonistas eran perseguidos por zombis hambrientos de carne humana, en esta nueva entrega, Zombieland, hecha en clave de comedia, la tierra es arrasada, prácticamente en su totalidad por los "no muertos". La primera impresión que tuve al ver el corto promocional fue de estar frente a otra película de burla, como por ejemplo la saga de Scary movie, pero después de ver los primeros cinco minutos de la cinta, supe que ésta no era cualquier comedia creada después de una noche de tragos. Sólo la presentación de los créditos iniciales te da una idea de la innovación de la película: se presentan todos los principales involucrados en la realización del film de una manera que no resulta aburrida, se convierte en la primera aproximación a la película y utilizan técnicas cinematográficas atractivas, como por ejemplo los créditos iniciales de la fabulasa Watchmen (2009) de Zack Snyder.
Escribiendo un poco sobre la cinematografía, se pueden destacar dos aspectos. En primer lugar en esta comedia se pueden apreciar unas secuencias en cámara lenta (slow motion) grabadas con dispositivos de alta calidad. Estas secuencias son el atributo perfecto para la concepción artística de la película. Y en segundo lugar, como lo hizo Marc Forster en la maravillosa Stranger than fiction (2006), en Zombieland, utilizan una representación gráfica para titular las reglas que Columbus crea para sobrevivir, excelente detalle para crea una atmósfera diferente entre el espectador y la película. Como otro aspecto a destacar de la obra de Ruben Fleisher, es la banda sonora, la música. Como cualquier película de acción -porque el género de esta cinta es acción-horror-comedia, aunque yo le quitaría lo de horror-, la banda sonora tiene que reflejar las emociones fuertes, rápidas, en fin, adrenalina, y en Zombieland, la música cumple con creces. Musicalmente, la película abre con For Whom the Bell Tolls de Metallica -sin comentarios- y cierra con Salute Your Solution de The Raconteurs, una de las bandas del virtuoso músico Jack White. Con estas referencias se pueden hacer una idea de la energía que hay en este film.
En este tipo de películas las actuaciones no suelen ser destacadas -a menos que sean muy malas. Se han visto casos-, pero en Zombieland podemos destacar las actuaciones del gran Woody Harrelson y una aparición especial del legendario Bill Murray. Harrison en este papel de un caza zombis, algo inestable psicológicamente, su sola presencia te hace reir, sin dejar atrás el bien logrado acento sureño que le imprime a su personaje. La aparición de Murray es muy corta, pero hilarante, cada segundo que él está en la pantalla vale cada dólar que pagaron los productores por el protagonista de la ecléctica Lost in trasnlation (2003).
Finalizando, Zombieland es una comedia de acción que en apariencia está haciendo una burla a las películas anteriores que tienen un argumento similar, pero no es sólo eso. Las innovaciones cinematográficas, la música, las actuaciones y los excelentes efectos especiales -genial cuando explotan las cabezas de los zombis- la hacen digna de gastar los centavos para verla en formato cine y parasar un buen rato. Por ahora, lamentablemente, esta cinta no está prevista para la cartelera venezolana, sin embargo, siempre se pueden utilizar "otros recursos" para ver estas piezas.
sábado, 24 de octubre de 2009
Misterio o engaño
Nostradamus, sin duda alguna, es uno de los personajes más misterioso de la historia. Para hacer el cuento corto, él dejó testimonio de terribles visiones y sueños que lo atormentaban advirtiéndole pavorosas catástrofes. El caso que sigue parece extraído de esas crónicas misteriosas.
Oswaldo Guayasamín (1919-1999) es probablemente el artista plástico latinoamericano que captó mejor la miseria del siglo XX. Su obra expresa el dolor que el hombre puede soportar y sobrevivir a el. Se conoce que este artista estaba a favor de las teorías del socialismo, muy populares en Latinoamérica en la década de los sesenta —y lamentablemente estas ideologías sufrieron un madrugonazo en el siglo XXI— fue amigo de Fidel Castro y Gabriel García Márquez —dos conspicuos socialistas—.
Entre los años 1961 y 1990, Guayasamín se dedica a pintar una serie de cuadros de grandes dimensiones la cual se conoce como
Hasta ahora he hecho un breve introito de aspectos reales que pueden ser verificados fácilmente. Sin embargo, hace algún tiempo —esto significa que no sé desde cuándo—, hay una información sobre el artista en cuestión, que ha recorrido varios medios. Ya mencioné que Guayasamín hizo una colección de obras que se le conoce como
La leyenda urbana reza que el Guayasamín comento el cuadro de esta manera:
Fascista hitleriano que destruirá no sólo el futuro de su país, sino que crearía conflictos internacionales, concluyo que su final será en un baño de sangre desde su mismo entorno, y será luego de una década en el poder.
Esto suena al a Nuestro insólito universo de Rafael Silva. Ahora bien, más allá de los datos que no se pueden comprobar, el cuadro fue pintado por Guayasamín y pertenece a la serie del pintor ya mencionado. Y el cuadro tiene una parecido pavoroso con el presidente Hugo Chávez. Los labios gruesos y muy marcados, el tono de piel tostada, los ojos pequeños, un rostro duro y afilado, incluso, hasta el corte de cabello —como les digo, es realmente pavoroso—. Y para agregarle más sabor a este asunto inverosímil, el fondo del retrato es de color rojo.
Totalmente alejado de cualquier rigor periodístico, considero que es algo que hay que contar, y cualquiera que tenga a bien investigar y aclarar el asunto, es bienvenido en este espacio. Quiero terminar comentando que si todo esto es una mentira, tengo que felicitar al creador, ya que me hizo perder valiosos minutos de mi tiempo. De antemano, gracias.
Hangover en Venecia
Michael Moore se ha caracterizado por hacer periodismo “incómodo”, en otras palabras, dice lo que no mucha gente se atreve a decir. Por supuesto, cada vez que el autor del documental Bowling for Columbine (2002) abre la boca, la polémica no se hace esperar. Y esta oportunidad, Moore lo hizo de nuevo.
El 9 de octubre de este año en el programa Jimmy Kimmel Live!, que se transmite por
El periodista polémico y el presidente polémico coincidieron en un hotel de Venecia —cinco estrellas, bien socialista—, con motivo de un festival de cine —donde el presidente Chávez fue una estrella más—. En horas de la madrugada, Moore llama a la recepción del hotel para presentar una queja. En la habitación superior a la del periodista había un bacanal y el ruido no dejaba dormir ni a Moore ni a su esposa. Cuando Moore pregunta quién está hospedado en habitación rumbera —seguro pensó que era una estrella de rock o un joven millonario— le contestan que es el Presidente de Venezuela. Moore, con su innegable curiosidad periodística, sube a la habitación del comandante presidente revolucionario camarada etc. y “después de botella y media de tequila” (citando a Moore) Chávez le pide que lo ayude a redactar su discurso ante
Dejando atrás estas escenas que parecen sacadas de una película de los hermanos Coen, hay varios comentarios que quiero hacer. Primero, ¿tequila en Venecia? La cuna del renacimiento, las góndolas, el romance, en un hotel de lujo y ¿van a tomar tequila? Si la comitiva “chavista” es realmente nacionalista, como dicen serlo, deberían tomar miche o ron. Qué desorden mental tienen los políticos. Y en segundo lugar, la gira en la que presidente se encontraba era para firmar acuerdos bilaterales, claro con una pequeña escala en el festival de cine de Venecia, debió ser muy agotadora. Es justo, pues, darle rienda suelta a los delirios presidenciales, recordemos que eso hacen las divas de Hollywood.
Lo importante está en que Michael Moore hizo su trabajo. Dijo lo que todos saben, pero nadie se atreve a decir. Ya tenemos una prueba de cómo el presidente gasta el dinero de todos los venezolanos. El periodista estadounidense, otrora amigo fiel de la “revolución bonita”, dejo en evidencia como consume dólares la espada de Bolívar. Ya sabemos cómo funciona eso del “socialismo del siglo XXI”: tequila, suites de lujo y banalizad.
(A continuación están dos videos: el primero es el segmento de la entrevista en donde se le pregunta a Moore sobre su relación con el presidente Chávez. El segundo es la entrevista completa. Véalo y hágase de una opinión)
viernes, 16 de octubre de 2009
En esta oportunidad quise hacer algo diferente para lo que fue concebido este espacio. Creo que la flexibilidad del blogging permite esta trasgresión de géneros, también, de esta manera le doy un aire nuevo a mi cabeza y puedo jugar, periodísticamente, con una de mis grandes pasiones: el cine. Espero que lo disfruten, y si no, quéjense.
Venezzia sin góndolas
Sinopsis de la película
La historia se desarrolla en un pueblo costero venezolano, Puerto Miranda, en tiempos de
La película
Tengo que confesar que le di un voto de confianza al ir a ver una película donde un ex RBD y a Rudy Rodríguez se coquetean por una poco más de una hora y media, realmente no resulta muy agradable. Hablamos con la verdad: ¿un RDB y Rudy Rodríguez? Rodríguez es una mujer muy hermosa y elegante, pero puede ser la madre del imberbe adolescente, es decir, Alfonso Herrera. La cámara no les favoreció, y lo más triste es la poca química entre ellos, probablemente un problema generacional.
En cuanto al marco de la película,
La opera prima del director, Haik Gazarian, tiene una historia básica de amor, muy básica. El drama carece de brillo, de poesía, que por lo general están presentes en este tipo de historias donde está involucrada la guerra y el romance. Gazarian declaró que la producción de la película se llevó años ─años recolectando dinero, ya que la historia es tan plana como una puerta─.
No todo es malo. Las intensiones de hacer una película buena están presentes. Hasta ahora es la película venezolana más costosa (cerca del millón de dólares); es la primera película de producción nacional que se graba en formato cine, su calidad de audio es excelente. Sin embrago, hay películas venezolana con muy poco presupuesto y técnicamente deficiente, y el resultado final es maravilloso (La pluma del arcángel, 2002).
Aquí viene la reflexión. Fui a ver la película en la segunda semana de su estreno, mi sorpresa, después de la gran promoción en los medios, fue que en la sala sólo había diez personas. Sin importar que la película no esté a la altura, al cine venezolano hay que apoyarlo, de esta manera alimentamos las ganas de los cineastas a contar historias interesantes y, lo más importante, entusiasmamos a los mecenas para crean que pueden sacarle provecho a esas historias.
lunes, 12 de octubre de 2009
Un gobierno verde
Después del sombrío terremoto que sacudió Caracas en el año 1812, Bolívar quería que la naturaleza lo obedeciera, de lo contrario, lucharía contra ella. Nunca se imaginó, que casi doscientos años después, la lucha iba a comenzar.
Hace un mes, el hecho noticio en Venezuela fue el gran periplo que el presidente Chávez realizó por todo el mundo, y acompañado de una caravana real, concretó acuerdos armamentistas, bilaterales, de cooperación, firmó autógrafos en un desfile sobre una alfombra roja, en fin, temas de interés de Estado. Los venezolanos analizamos los resultados con esa vena de periodismo gonzo que se ha desarrollado ─en buena medida por lo extraño de este país, donde los maleantes dan lecciones de moral─, y como nos enseñó el buen Doctor Thompson, nos centramos en el contexto. No importaba que en ese viaje se haya gastado más en armar milicias ─y eso no significa lo mismo que modernizar el sector militar─ que en el área de la educación, que los gastos suntuarios parecían cosas del realismo mágico del maestro Uslar Pietri y que lo único socialista era el tono de la alfombra en el festival de cine de Venecia. En conclusión: ya lo obvio no es suficiente, algunos vamos más allá ─o sencillamente la conciencia liberal de los venezolanos es más fuerte que cualquier otra cosa, pero ese análisis ya escapa a estas líneas─.
Sin lugar a dudas, no hay mejor ocasión para examinar el acontecer nacional venezolano que una reunión con unos amigos acompañada con un buen jugo de uvas, en otras palabras: los expertos dicen que las conversaciones de la mayor parte de los venezolanos giran alrededor de los asuntos políticos ─que quede claro, dicen los expertos─. En una buena tertulia criolla nunca falta una oda a Cadivi. Ahora, para muchos, Cadivi es su contexto. Y cómo no pensar en eso, en un mundo tan globalizado, donde las fronteras culturales se hacen más borrosas ─aunque algunos quieran lo contrario─, lamentablemente, tenemos que pensar en dólares. Y para los venezolanos, Cadivi es sinónimo de dólares ─o la falta de ellos─. En muchas de esas tertulias se habló de cuán caro ─en función de cupos Cadivi─ nos salió a los venezolanos los viajes de la "espada de Bolívar", y sí, ciertamente la cantidad raya en lo absurdo cuando se sacan las cuentas y se coteja con qué trajeron esos viajes ─muchas armas y sellos en los pasaportes─, pero pensando "verde", sacando de algún rincón de la mente un poco de conciencia ecológica, el cálculo gonzo sería: ¿Cuántas carpetas se consignaron a Cadivi para el trámite de esas divisas? O ¿cuántos árboles se necesitan talar para crear esa cantidad de papel? Definitivamente la burocracia no tiene tiempo para pensar en el medio ambiente. Y acaso ese Bolívar, romántico y enfurecido, quería luchar contra la naturaleza apunta de burocracia y acabarla lentamente. ¿Será que la burocracia justifica el orden? ¿Quién controla a los instrumentos de control? ¿Realmente hace falta acabar con una librería para hacer un viaje? ¿Qué harán con tantas carpetas? En algún momento la escasez de alimentos la acompañará la escasez de separadores.
No quiero terminar sin hacer un llamado a la conciencia ─ecologista─. Sí, creo que este gobierno es verde ─a pesar que la pobre Gaia esté recibiendo un golpe en su flanco izquierdo─ aunque se vistan de rojo. Una máxima de la ecología son las tres erres: Reuso, Reducción y Reciclaje. Los ideólogos de la revolución bonita ─si acaso eso existe─ también tienen sus tres erres: Reimpulso, Rectificación y Revisión. ¿Estos ideólogos enmascarados será que se equivocaron de erres o de camino?

