sábado, 24 de octubre de 2009

Misterio o engaño

Nostradamus, sin duda alguna, es uno de los personajes más misterioso de la historia. Para hacer el cuento corto, él dejó testimonio de terribles visiones y sueños que lo atormentaban advirtiéndole pavorosas catástrofes. El caso que sigue parece extraído de esas crónicas misteriosas.

Oswaldo Guayasamín (1919-1999) es probablemente el artista plástico latinoamericano que captó mejor la miseria del siglo XX. Su obra expresa el dolor que el hombre puede soportar y sobrevivir a el. Se conoce que este artista estaba a favor de las teorías del socialismo, muy populares en Latinoamérica en la década de los sesenta —y lamentablemente estas ideologías sufrieron un madrugonazo en el siglo XXI— fue amigo de Fidel Castro y Gabriel García Márquez —dos conspicuos socialistas—.



Entre los años 1961 y 1990, Guayasamín se dedica a pintar una serie de cuadros de grandes dimensiones la cual se conoce como La Edad de la Ira. Es una impresionante colección de obras que representan, claramente, la violencia de la que son capaces los hombres contra sus pares.

Hasta ahora he hecho un breve introito de aspectos reales que pueden ser verificados fácilmente. Sin embargo, hace algún tiempo esto significa que no sé desde cuándo, hay una información sobre el artista en cuestión, que ha recorrido varios medios. Ya mencioné que Guayasamín hizo una colección de obras que se le conoce como La Edad de la Ira. Dentro de los ciento cincuenta cuadros que la componen hay uno que el pintor ecuatoriano llamó “El Macuto”. Ahora vienen los datos que no he podido confirmar no porque sea muy complejo. Simplemente, no he podido. La palabra macuto viene de un dialecto indígena sólo he podido encontrar que la palabra proviene de dialectos caribes y arahuacos. Se suele denominar con esta palabra a una especie de cesta hecha a mano, sin embargo, la información, bajo cualquier lupa, amarillista dice que la palabra es equivalente a decir bruto. Quiero recordar que para mí estos datos carecen de veracidad.


La leyenda urbana reza que el Guayasamín comento el cuadro de esta manera:


Fascista hitleriano que destruirá no sólo el futuro de su país, sino que crearía conflictos internacionales, concluyo que su final será en un baño de sangre desde su mismo entorno, y será luego de una década en el poder.


Esto suena al a Nuestro insólito universo de Rafael Silva. Ahora bien, más allá de los datos que no se pueden comprobar, el cuadro fue pintado por Guayasamín y pertenece a la serie del pintor ya mencionado. Y el cuadro tiene una parecido pavoroso con el presidente Hugo Chávez. Los labios gruesos y muy marcados, el tono de piel tostada, los ojos pequeños, un rostro duro y afilado, incluso, hasta el corte de cabello —como les digo, es realmente pavoroso—. Y para agregarle más sabor a este asunto inverosímil, el fondo del retrato es de color rojo.



Totalmente alejado de cualquier rigor periodístico, considero que es algo que hay que contar, y cualquiera que tenga a bien investigar y aclarar el asunto, es bienvenido en este espacio. Quiero terminar comentando que si todo esto es una mentira, tengo que felicitar al creador, ya que me hizo perder valiosos minutos de mi tiempo. De antemano, gracias.

1 comentario:

Martha Colmenares dijo...

Pues yo ando averiguando porque al parecer la fábula es lo que destaca. Muy interesante la entrada.
http://www.marthacolmenares.com/